Revenge, la venganza es una droga

Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas

Con estas palabras del filósofo Confucio comienza Revenge. No es que la serie sea algo precisamente profundo, pero resume muy bien el espíritu de lo que es. Emily Thorne quiere vengarse de la muerte de su padre, que fue encarcelado injustamente.  Ha creado un plan con el cual se vengará de todos y cada uno de los que hirieron a su padre. Y de entre todos ellos, destaca su mayor enemiga, Victoria Grayson, una rica y fría mujer a la que intentará destruir. Para llevarla a cabo tendrá que tener un corazón de hierro y una mente muy fría.

Este es el punto de partida de Revenge. A priori puede sonar tópico. Y lo es. A esto le sumamos que en la serie hay dos tipos de personajes. Por una parte tenemos a los personajes bondadosos o simplemente de buen corazón, que se dejan guiar por sus buenos sentimientos. Y por otro tenemos a las arpías o arpíos. Aquellos que se guían solo y exclusivamente por conseguir sus objetivos. Les da igual si hay daños colaterales o no, lo que quieren es llegar a la meta que se han propuesto. A este último grupo pertenece la protagonista, Emily Thorne (interpretada por una intencionadamente fría Emily Van Camp) y su archienemiga, Victoria Grayson (genial Madeleine Stowe, de la que ya hablamos en el post sobre los mejores personajes del año pasado).

Parece muy básico, pero con estas dos ideas, Revenge construye un culebrón de alta alcurnia. Y lo hace muy bien. Enfrenta a dos féminas que se disputan el premio a la más falsa y maliciosa, creas una potente tensión entre las dos y ya tienes los ingredientes perfectos para tener un producto que funcione. Lo que en otras series podría ser poco original y lleno de tópicos, aquí es un pastiche de culebrón tan bien armado y que administra tan bien la tensión, que engancha.

Y engancha no sólo por eso. A la venganza como principal reclamo hay que añadirle las batallas dialécticas entre Thorne y Grayson, que se convierten en uno de los mayores disfrutes cuando se está visionando. Es como presenciar un buen partido de tenis. Cuando estas dos felinas de mal carácter están una frente a la otra, cada frase que se dicen es un “match ball”. Y nosotros queremos saber quién gana el partido.

“Puedo sonreírte con la boca, pero puedo matarte con la mirada”

De momento las reticencias que había al principio sobre si aguantaría una temporada entera con el misterio que plantea en su primer episodio se han despejado. A falta de la recta final, podemos decir que mantiene el tipo perfectamente. El nivel de intriga en cada capítulo no desciende, y eso la hace de lo más adictiva.

Da igual que sea inverosímil y que tenga topicazos de órdago. Mientras sigan siendo importantes las miradas y las puñaladas verbales, Emily Thorne y Victoria Grayson pueden tener vida para rato. Hasta que la venganza se cumpla.

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